A principios de los 2000, Luke Chueh pasaba las noches entre exposiciones de arte underground en almacenes del centro de Los Ángeles y largas horas frente a una computadora, intentando no romper su sitio web por accidente.
La escena artística que encontró al mudarse a Los Ángeles en 2003 era caótica, en el mejor sentido de la palabra. Había exposiciones de una sola noche en almacenes, DJs cuya música retumbaba entre las paredes de concreto y pinturas pegadas directamente a las paredes, mientras la gente caminaba con bebidas baratas en la mano y discutía sobre arte.
“Ser artista es una apuesta constante”, dice Chueh. “Puedes pasar medio año trabajando en algo y luego simplemente se queda ahí”.
Internet les ofrecía algo diferente a los artistas. Las redes sociales apenas existían, así que, si querías que la gente encontrara tu trabajo en línea, necesitabas un sitio web.
Chueh había aprendido HTML en Cal Poly San Luis Obispo, creando páginas en BBEdit, línea por línea.
“No había plantillas”, dice. “Simplemente tenías que ingeniártelas”.
Por esa época, un amigo le recomendó DreamHost. Estaba dentro de su presupuesto y funcionaba.
Más de 20 años después, sigue con DreamHost.
El oso que lo cambió todo
Con el tiempo, el trabajo de Chueh se hizo conocido por un personaje recurrente: un oso blanco de expresión impasible y un diseño engañosamente sencillo.
Esa sencillez era intencional.
“Si quieres que algo perdure”, dice, “tienes que hacerlo sencillo”.
El oso le dio a Chueh una forma de explorar la ansiedad, la vergüenza, la adicción, la soledad y otros temas más difíciles sin vincular esas emociones a una persona específica.
“Yo puedo ser el oso”, dice.
Una pintura en particular cambió el rumbo de su carrera. Soundtrack to My Life, una obra de 2004, muestra al oso sosteniendo un disco roto frente a un tocadiscos.
La imagen despegó durante la era de MySpace y comenzó a circular por foros, blogs y sitios donde se compartían imágenes.
Ese tipo de visibilidad era importante, sobre todo para un artista que intentaba llamar la atención de galerías y otros espacios donde pudiera mostrar su trabajo.
“Si quería llamar la atención, tenía que hacerme ver”, dice. “Y la forma más fácil de hacerme ver era Internet”.

Internet siguió adelante. Su sitio web no.
Muchas cosas cambiaron durante las dos décadas siguientes. MySpace desapareció, Instagram pasó a ser parte del trabajo y TikTok convirtió la autopromoción en algo parecido a una performance artística.
El sitio web de Chueh siguió en línea durante todo ese tiempo, incluso cuando él dejó de prestarle demasiada atención.
“No he actualizado mi sitio web en como 14 años”, admite.
Sigue creyendo que tener un sitio web es importante. Pero también es realista sobre cómo la gente usa Internet hoy.
“Yo mismo termino yendo a tres o cuatro plataformas de redes sociales”, dice. “Casi da flojera tener que salir de ellas”.
Aun así, considera que un sitio web ofrece un lugar más estable para que la gente conozca su trabajo, sobre todo cuando son las plataformas sociales las que deciden qué se ve y qué no.
“No puedes depender de ellas para mantener la atención de la gente sobre ti”, dice.
Para un artista, explica, un sitio web puede servir como “un punto de referencia y un lugar donde reunir esa marca”.
El problema no era decidir si valía la pena tener un sitio web. Era averiguar cómo volver a crear uno.
“Recuerdo que a finales de los 90, cuando todavía estaba en la universidad, tomé una clase de HTML y diseñaba sitios web con una aplicación antigua llamada BBEdit, donde literalmente escribía todo el código a mano”, dice.
Después, el diseño web siguió evolucionando.
“Cuando JavaScript empezó a hacerse popular, pensé: ‘No tengo ni idea de cómo hacer esto’”.
Probó WordPress.
“Me perdí”.
El tiempo tampoco ayudaba. Chueh se ocupa prácticamente de todo: pintar, promocionar su trabajo, gestionar sus artículos de colección, las ventas en línea, las redes sociales, los envíos y los eventos.
“Llevo más de 20 años sin parar”, dice. “Y estoy jodidamente agotado”.
Así que el sitio web tuvo que esperar.
Catorce años después, llegó el momento de renovarlo
Cuando Chueh finalmente decidió actualizar su sitio web, volvía al diseño web después de más de una década alejado de él.
Muchas cosas habían cambiado desde sus días con BBEdit.
“Hace muchísimo tiempo que no pienso en términos de diseño web”, dice.
En lugar de volver a aprender todo lo que había cambiado, Chueh utilizó Remixer de DreamHost, una herramienta conversacional impulsada por IA para crear sitios web y aplicaciones. Podía describir lo que quería, ver lo que Remixer creaba y seguir haciendo ajustes a partir de ahí.
Incluso saber qué pedir requirió un poco de práctica.
“Esto no es basura hecha con IA”, bromeó al principio del proceso. “Es que ya no sé qué pedir”.
Si tuviera que reconstruir el sitio manualmente, Chueh calculó que probablemente le llevaría “semanas, si no meses”.
Con Remixer, empezó a explicar lo que quería. Trabajó en la página de inicio, reorganizó su portafolio, añadió formas de destacar exposiciones actuales y próximas, experimentó con integraciones de redes sociales, sustituyó imágenes provisionales por obras de su propio archivo y fue ajustando cómo debía verse todo en dispositivos móviles.
No todo salió bien a la primera.
Un carrusel de imágenes de la página de inicio seguía reapareciendo después de que lo eliminaba. Un cambio hizo que todo el sitio quedara ampliado hasta el absurdo. En otro momento aparecieron unas misteriosas imágenes de osos generadas por IA que hicieron que Chueh se preguntara en voz alta si su propio trabajo se había vuelto “cringe”.
“Definitivamente hubo momentos en los que pensé: ‘¿Qué está pasando ahora mismo?’”, dice entre risas.
Pero no tenía que volver a programar HTML a mano cada vez que quería cambiar algo. Podía decirle a Remixer qué no funcionaba, ver lo que hacía y seguir desde ahí.
“Me gusta que puedes hablar con él”, dice. “Simplemente puedes decirle: ‘Esto es lo que estoy buscando’”.
El proceso también le recordó cuánto había cambiado el diseño web mientras él no prestaba atención. Términos como “hero image”, “contenido dinámico” e “integraciones” quedaban muy lejos del Internet con el que había aprendido.
“Ahora necesito a Clippy más que nunca”, bromeó.
Mientras trabajaba, Chueh volvía una y otra vez a una idea bastante sencilla sobre lo que debía hacer su nuevo sitio: reunir las distintas partes de su vida en línea.
“Quiero un sitio web que reúna mi presencia en línea en un solo lugar”, dice.
Y eso es lo que terminó creando.
El nuevo lukechueh.com reúne sus pinturas y otras obras, noticias y exposiciones, enlaces a su tienda y redes sociales, información de contacto y una forma de mantenerse al día con lo que está haciendo. En lugar de enviar a la gente a distintas plataformas para encontrar su trabajo, exposiciones, tienda y novedades, ahora tiene un solo lugar al que dirigirlos.
Para alguien que llevaba más de una década sin diseñar seriamente un sitio web, llegar hasta ahí requirió un periodo de adaptación.
“Creo que Remixer es una gran herramienta para ayudarme a empezar”, dice.

El valor de un socio silencioso
Si le preguntas a Chueh por qué ha seguido con el mismo proveedor de alojamiento web durante más de 20 años, su respuesta no es especialmente complicada.
Un amigo le recomendó DreamHost. Estaba dentro de su presupuesto. Funcionaba. Así que se quedó.
“Si funciona y no me están sacando el dinero, ¿por qué cambiar?”, dice.
Esa falta de complicaciones es precisamente parte de lo que le gusta.
“Me gusta lo del socio silencioso”, dice. “Me gusta la idea de que llevo todos estos años colaborando con DreamHost y no he tenido que pensar en ello”.
Chueh ya tiene suficientes cosas que reclaman su atención. Su alojamiento web no tiene por qué convertirse en una más.
Durante años, su sitio tampoco necesitó demasiada atención. Se mantuvo en línea mientras él se concentraba en crear arte, desarrollar su carrera y mantenerse al día con todos los demás lugares de Internet donde ahora se espera que los artistas estén presentes.
Entonces, después de 14 años sin una actualización importante, decidió que ya era hora.
“Estoy emocionado de por fin actualizar mi sitio web”, dijo cuando empezó a trabajar con Remixer. “No se ha actualizado en 14 años”.
Ahora, el nuevo lukechueh.com ya está en línea.
Solo le tomó 14 años ponerse a ello.
